Matar a un ruiseñor

Hoy he vuelto a refrescarme con un clásico del cine. No es que yo sepa mucho de cine. Puede que desde el punto de vista jurídico, Matar a un ruiseñor, tenga algunas lagunas como la sentencia, que no dicen cuál es… pero qué diablos yo la veo una obra maestra, redonda. Da gusto ver seres humanos tan dignos.
He encontrado esto en alguna lectura por la red, no sé ni quién la hizo pero estoy muy de acuerdo con ella:

A Atticus le escupirán después. En plena cara. Él sacará un pañuelo enorme y arrugado y se secará con una mirada de odio, odio humano, comprensible reacción, mientras le pide autocontrol a cada fibra de su cuerpo. Luego se marchará triunfante, en su coche, de vuelta a casa.

Y yo me pregunto si por un momento todos fuéramos como Atticus. Cómo sería el mundo.

Y entonces, tras ordenar pensamientos que estorban mi sueño, pienso que quiero ser como Atticus.

O mejor aún, que voy a ser como Atticus. Lo dicho, no puedo estar más de acuerdo…¡ Y que el sol salga por Antequera, que diantres!

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