Carta de Ussía (Con ellos)

Con ellos

Estoy
con ellos porque así me siento conmigo mismo. Cuando tenía veinte años aprendí
de ellos, tan atacados, tan despreciados por la estupidez demagógica, tan
desasistidos por la comprensión y la gratitud, unos principios tan sencillos
como profundos. La lealtad por encima de todo.

Estoy con ellos porque me considero de ellos sin tener la osadía de
creerme que soy como ellos. Ingresé a regañadientes en su ámbito, en aquellos
tiempos por obligación, y después de vivir entre ellos durante catorce meses,
me despedí de ellos con emoción y orgullo.

Fui lo menos entre ellos, recluta, y a los tres meses, soldado, y jamás
me topé con un abuso, ni con una injusticia, ni una arbitrariedad.
Ellos son diferentes, y no presumen
de nada, y carecen de los apoyos mediáticos que gozan las Organizaciones No
Gubernamentales, y reciben unas remuneraciones que los de Sintel considerarían
justificables para una huelga, y tienen mujeres e hijos que están con ellos
porque son como ellos, y saben que nunca podrán disfrutar del lujo y el
desahogo, ni aún desde el más alto rango de su profesión, de su vocación, mejor
escrito. Ellos han sido calificados de fascistas, de retrógrados, de
intolerantes. Y ellos son lo contrario. Ellos son como usted y como yo, con la
diferencia de que usted y yo jamás soportaríamos el sentido de la integridad de
ellos. Ellos se han dedicado, sin pedir nada a cambio, a ayudar.

Han estado en nuestra América hermana, en África, en la Europa devastada
y patética de los Balcanes sangrientos, en Irak, en Afganistán, en donde se
necesitaba su presencia conciliadora. Ellos han adoptado niños sin futuro de
una sola mañana.
Ellos
han arriesgado su vida, por la tierra, por la mar, por el aire, por decenas de
miles de seres humanos indefensos. Ellos han muerto por los demás. Ellos han
cosechado de la primera piel de la tierra miles de minas asesinas jugándose su
vida y la de sus familias. Ellos han rescatado en la mar a los sufrientes sin
futuro. Ellos han llevado por el aire a las víctimas de la brutalidad. Todo por
todo, y a cambio de casi nada. Ellos están para que estemos, y también para
cumplir con sus mandatos constitucionales. Lo que gana una puta del corazón en
una comparecencia televisiva por contar sus presumibles historias de cama, lo
que gana un chulo cubano por aparecer en una programa detestable, lo que gana
un «gay» por el solo hecho de serlo en una hora de emisión, es recompensa
imposible para el mejor pagado de ellos después de treinta años de servicio. Lo
que yo percibo en un mes por escribir en ABC no lo consigue un teniente general
ni un almirante ni por aproximación. Porque ellos son diferentes. Me refiero a
los militares. Ellos son los militares. Los jodidos, los cabrones, los
cavernícolas militares. Han muerto sesenta y dos militares que volvían a España
después de hacer el bien, y parece que su muerte en accidente de aviación es
una consecuencia normal. Por Sadam Husein todo, por sesenta y dos españoles,
nada. Eran militares, eran profesionales, ellos se lo buscaron. Pues no.
Ellos eran unos privilegiados de la emoción. Han muerto por todos nosotros, que
no tenemos necesidades.
Han muerto cumpliendo esa cosa tan rara que se
llama el deber. Han muerto porque ellos eligieron su riesgo. De haber sido
actores o cantautores o progres con VISA de oro -gracias de nuevo, Antonio
Burgos-, Llamazares se sentiría herido y consternado. Pero no importan estos
muertos, porque son militares, son «ellos».

A
ellos me remito. A ellos les dedico mis palabras y mi pensamiento. Ellos han
llenado las tumbas precipitadas por el terrorismo. Sus familiares no protestan
porque son como ellos. De teniente generales a soldados, de almirantes a
marineros y guardias civiles, ellos han cumplido con su mandato voluntario. Servir
y morir cumpliendo con el deber que nadie les impuso. Ellos son unos héroes. Y
hemos perdido a sesenta y dos héroes de golpe. Estoy con ellos.

Alfonso Ussia

Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s